No sé a ti, aunque a mí me ayuda el ponerles nombre o palabras a las cosas. Me hace sentir que no estoy sola porque otras personas han percibido esas mismas sensaciones sobre un tema concreto.
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Hoy te hablo del síndrome de Solomon y del síndrome del Impostor. ¡Los he querido reunir, aquí y ahora para definirlos bien y por qué no, señalarlos con el dedo!

Síndrome de Solomon:

La creencia que hay detrás es: sobresalir no es bueno, mejor no ser la nota diferente, la nota discordante. Mejor me quedo calladita, mejor camuflarme y que nos asimilemos unos a otros.

Y la cosa no se queda ahí; cuidado con no querer sobresalir y si tienes hijos, inconscientemente que estés proyectando en ellos que no sobresalgan en sus estudios principalmente, que es a lo que se dedican en su infancia-adolescencia.

Más allá de presumir de manera superficial sobre los propios talentos !o creer que los tienes y no ser así! está la negación de sobresalir, cuando tienes un talento que te han reconocido los de tu alrededor sobre algo que te apasiona hacer. La tentación es, entonces, a enterrar lo que sabes, manteniendo en el egoísmo puro la retención de esa sabiduría que no florece.

Reconocimiento fuera, no autoreconocimiento: síndrome de Solomon.

Se trata de un trastorno que presenta una persona cuando se comporta y tiene conductas donde evita sobresalir sobre otras personas. En un contexto social, puede incluso evitar hablar sobre la temática que domina para no ser el centro de atención. 

Y es que según el psicólogo Solomon Asch (de donde surge el nombre de este síndrome en 1951) estamos condicionados por nuestro entorno (y la mayoría de veces no somos conscientes de ello). A esta conclusión llegó a través de un experimento .

De ahí que tengamos que trabajar la autoconfianza, la autoestima, la vergüenza patológica y el miedo (al éxito y al fracaso). Sin todo esto trabajado, se ponen trabas en el camino, se procrastinan los proyectos, y no se desarrollan. Mientras tanto, ves pasar a los demás por tu lado en esta carrera de coches (por poner una metáfora), mientras tu coche va en primera marcha; aunque quieres y puedes cambiar de marcha, allí sigues mirando afuera, a los de tu alrededor que van en cuarta, quinta, sexta…

Si sobresales puedes gustar a algunxs y ser la envidia para otros.

La envidia percibida mata el desarrollo de talentos si no se trabaja el autodesarrollo personal. El auge del sano autoconocimiento puede ser el bálsamo que cure este virus envidioso.

Puede que no quieras ser envidiado, aunque esto siempre escapará de tu zona de control.

Creemos que el sobresalir es para los actores, actrices, escritores, deportistas, cantantes… fuera de ahí en un contexto vamos a decir «normal» queremos pertenecer al grupo mimetizando opiniones como camaleones… Sobresalir tiene un precio social, sentirse observado, sentirse solo!

Fíjate en una reunión de familiares, en una reunión de amigos, en una reunión de padres y madres: cuando alguien ofrece una visión única o una de dos, puede ser ignorada o en muchos casos digno de burla o juicio.

Ay! si fuéramos genuinamente curiosos dejando este juicio en el cajón para aprender de los demás, qué mejor nos iría.

El hecho es que si actuamos así, nos hacemos daño y nos hacemos pequeños, mediocres en esta corta vida.

Relacionado con este tema ¿Quieres saber sobre el síndrome de alta exposición?

Síndrome del impostor:

Éxito versus incapacidad de reconocer y asimilar los propios logros igual a síndrome del impostor.

No ser merecedora del éxito. Te sientes que eres un fraude. Te han reconocido pero tú no. Y la voz de tu interior te machaca constantemente y tu cuerpo-mente van al unísono temblando de miedo. Y no quieres, y ahí está, no tiene forma material aunque está ahí, de manera invisible y permanente.

¿Por qué yo? ¿de verdad que puedo ser una autoridad en esto? ¿y si digo algo algún día que no tiene sentido? ¿perderé la confianza totalmente?

Las personas que tienen este síndrome no ven lo que han aportado hasta la fecha; se fijan en lo que puede pasar negativo que no ha pasado… Nunca es suficiente, son grandes receptores de información, formaciones y nunca ven el final para decir, estoy listo para hacer, para dar, en lugar de recibir.

Se sienten impostores y no amateurs en camino de ser expertos, ¿por qué tenemos tanto miedo a ser expertos en algo? podríamos descubrir nuevos caminos, nuevos procesos, nuevas metodologías, y sobre todo nuevo aporte de valor para los habitantes de este planeta.

Cuando giras tus orbitas, te miras hacia adentro y comienzas a escucharte, quizá pase un tiempo de adaptación hasta que te das cuenta de este sinsentido. Llega un día que comienza un fluir del interior hacia el exterior, algo natural que nace desde dentro.

¿Cómo saber que tienes este síndrome? En el momento que te lo planteas puede que ya esté en tí. Los embusteros, como me confirmó hace poco una amiga ni se lo plantean si tienen este síndrome.

Es curioso que este término fuera difundido por mujeres, por las psicólogas clínicas Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978. Quizá puede que en cuanto a género seamos más propensas a sentirlo. ¿Qué opinas?

El perfeccionismo inyecta combustible a este síndrome y alimenta otro monstruo: la inseguridad crónica. Y de ahí puede surgir el autosabotaje, obteniendo resultados escasos fruto de una mentalidad limitada.

La calma, el sentir confianza hacia el futuro, el aceptar que tal como difundas tus conocimientos ahora, es lo mejor que puedes hacer.

Nadie puede quitarte esa máscara, ya que nos hemos de dar el crédito nosotras mismas.

Apostar por una mentalidad de éxito y superar ese techo de la mentalidad limitante es clave.

Céntrate en encontrar tu espacio, porque lo hay para todas. No lo estamos usurpando a nadie porque cada una crea su espacio (desde la propia imaginación, desde el mundo de las ideas, desde que lo creamos en nuestra mente).

Darnos amor para acabar con el miedo son bálsamos para cicatrizar el daño que nos hemos hecho y poder tener la segunda oportunidad de dar a este bello mundo.

¿Qué opinas? ¿crees que el síndrome de Solomon surge antes del Síndrome del impostor? ¿Y qué pasa cuando superas estos dos síndromes?
Puede que la magia comience a surgir ya que ya no hay miedos irracionales que ocupen tu tiempo.

!Que consigas ser tu misma, recuperándote de tus heridas emocionales, tomando el control de tu vida para construir ese estilo de vida que va contigo de ahora en adelante! – esa es mi misión hacía tí