La relajación y sus finalidades
Quizá lo primero que te venga a la cabeza es que relajarse es sobre todo bajar el ritmo, las revoluciones, la actividad, para enviar una llamada al cuerpo y a la mente al descanso. Lo cierto es que también la relajación se percibe cuando queremos hacer algo placentero, diferente a las obligaciones cotidianas, por lo que no siempre es sinónimo de inactividad total.
Quizá la palabra clave de la relajación sea desconectar para:
🔵 Descansar
🔵 Dormir
🔵 Abstraerse
🔵 Pensar en trivialidades
🔵 Imaginar
🔵 Dejarse llevar por el placer
No necesitamos un manual de instrucciones para relajarnos, aunque SÍ algún que otro recordatorio de que hay que parar la actividad en este mundo tan ajetreado.
El mindfulness requiere de nuestra presencia
Una vez explicado lo anterior, ahora será más fácil entender este anglicismo: mindfulness o atención plena. Una herramienta que gracias a la respiración podemos practicar de manera muy consciente y poniendo de nuestra presencia y siendo proactivos.
El mindfulness puede practicarse en una silla, de pie, caminando, comiendo, por lo tanto, puede practicar tanto en quietud como en movimiento.
Requiere una presencia física, emocional y mental. Y ya te aviso, que si es tu primera vez, puede que adoptes alguna resistencia y que quieras abandonar.
Fíjate si esta es tu tendencia, cuando comienzas con actividades que nunca habías hecho.
La palabra clave de la atención plena es conectar y sirve para:
🔵 Percibir nuestros pensamientos (su calidad y la cantidad que nos vienen en el momento de la práctica).
🔵 Sentir la respiración (¿es agitada? ¿es tranquila?).
🔵 Notar las sensaciones que se vienen (¿son agradables? ¿son desagradables?)
🔵 Nombrar las emociones que vienen.
🔵 Detectar cuando nos desconcentramos para volver a la práctica. Este vaivén y juego de la mente es mindfulness también.
Imagina que vas caminando por un bosque, solo, y notas como tu respiración fluye; mientras, notas como al caminar se siente un crujir de hojas y percibes una temperatura agradable mientras el sol da en tu lado derecho de la cara. Notas el olor de los pinos que tienes a tu alrededor y observas como las mariposas te acompañan en el camino: esto es mindfulness en movimiento.
Ahora que ya están más claros los conceptos, ¿eres más de desconectar o de conectar contigo misma? Recuerda que la autoconexión, es autoconocimiento y contribuye al amor propio que es, en esencia, validar nuestra existencia de manera incondicional y sentir que somos dignos de la vida.
Para finalizar este artículo, me gustaría proponerte la idea de poder hacer las actividades una detrás de otra: quizá necesites primero relajarte para luego practicar la atención plena o al revés. El orden de los factores no altera el producto. Pruébalo, y me cuentas.
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