La técnica centenaria, de principios del siglo XX, que creó el periodista, escritor y experto en relaciones públicas Ivy Lee  sigue mencionándose hoy en día.

Nos sirve para concentrarnos, ganar tiempo, levantarnos, saber qué hay que hacer y ponernos en marcha sin dilaciones.

Con ello acabamos con la fatiga de decisión.

Tomamos decisiones en cada momento, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Decidir, consume nuestra energía vital, por lo que levantarnos cada mañana sabiendo qué hacer, sin preocuparnos en decidir, es un gran acierto en nuestra productividad diaria.

Las primeras horas de la mañana son las idóneas para hacer tus prioridades del día; aseguramos así que lo importante se hace primero. Si surgen imprevistos con el transcurso de las horas, ya no será tanto problema, porque nos habremos asegurado de hacer nuestros asuntos más relevantes.

¿Cómo llevar a cabo esta técnica?

Al final de tu día, ya sea en tu agenda de papel, tu bullet journal… o en tu soporte digital donde apuntes tu planificación diaria, puedes escribir las 6 tareas más importantes a realizar al día siguiente y a continuación órdenalas según tu prioridad. Una vez nos levantamos al día siguiente seguimos escrupulosamente esta lista hasta terminarla. Si no has terminado de hacer las tareas, considera esa noche, cuando hagas la lista del siguiente día, si son importantes de incorporarlas de nuevo para el día siguiente y vuelve a iterar o repetir el proceso.

De esta manera, acabarás también con el multitasking / multitarea, del cual hablábamos en este artículo.

Si eres usuaria habitual de Bullet Journal puedes integrar perfectamente este método en tu reflexión vespertina, tal como nos invita a hacer cada día Ryder Carroll.

Si necesitas saber cómo hacerlo y crear un sistema de productividad efectivo y personalizado, puedes reservar una sesión conmigo.

«No fue tiempo perdido, sino tiempo aprendido»