Cuando nos damos cuenta que acumulamos objetos que ya cumplieron su función y nos molesta soberanamente, llega el momento de actuar y por tanto, soltar desde ya, la queja, para empezar a soltar lo que nos sobra.

 

Si estás en el trabajo o en casa, dejemos de hacer, porque no llegaremos a ningún lado, ¿y si nos ponemos, ahora, simplemente a pensar? ¿por qué cuesta tanto ver a alguien pensando sin más? ¿acaso porque siempre estamos en movimiento? ¿da mejor imagen una persona ocupada? Parece ser que sí…

Afilar el hacha para, cuando todo esté en orden, volver a “cortar leña” con sentido, aún cuando te lleve algo más que unas semanas. Para… y obsérvate desde fuera, cómo estás viviendo, cómo estás trabajando…  conviértete en una mera espectadora de ti misma ¿en qué condiciones lo haces? ¿se puede hacer mejor todo lo que haces? ¿de otras maneras? Hay tantas posibilidades…

Ya sabes…, lo que no mejora, empeora… así que toca arremangarse!!

 

Volviendo al tema de la acumulación, y apoyándome en mi experiencia personal, cuanto más sueltas, más firme y más segura estás de lo que quieres a tu alrededor… es como esa cometa que vuela al principio baja y torpe, pero que quiere volar…;  si confías en seguir soltando cuerda, sabes que mejorará su vuelo…y al final volará alta. Así…, alta, después de haber soltado lastre.

El proceso no es fácil, más llevadero si te dejas ayudar, y puede ser revelador, tremendamente revelador

Si necesitas ayuda profesional, primero resuelve tu para qué y después puedes dejarme tu mensaje y resolveré tus dudas.