No es lo mismo amor propio que autoestima
No confundas el amor propio con el egoísmo. Son conceptos diferentes que nacen desde sentimientos distintos.
¿De dónde nace el amor propio?
El amor propio nace de uno mismo. Representa los cimientos de una buena salud mental y emocional y el amor incondicional hacia ti mismo.
Es tratarse bien, amarse en los buenos y malos momentos, por el simple hecho de existir. Porque la vida va de esto y nadie dijo que fuera fácil, ¿verdad?
Es tenerte en cuenta, respetarse, aceptarte, aunque no te agraden tanto, por ejemplo, tus defectos.
El amor propio está más relacionado con el ser. Y el ser no se negocia, es algo que una vez integrado, se mantiene intacto por el valor que le damos, de manera perenne, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Nos damos valor, sin depender de la validación de los demás.
¿Cómo cuidamos de nuestro amor propio? no solo de manera reactiva, resolviendo malestares y enfermedades, sino también de manera proactiva, manteniendo nuestro cuerpo, nuestra mente. Cuidando de nuestras emociones y de nuestros sentimientos. Estableciendo límites saludables con quienes nos rodean tenemos cerca y no nos hacen bien.
¿Cuándo fue la última vez que te hablaste con cariño a ti mismo?
La autoestima es otra cosa…

La autoestima es otra cosa…
En la autoestima miramos hacia afuera y nos la puntuamos en función de nuestros logros, resultados, del grado de satisfacción con la vida en general. Está más relacionado con el hacer y el tener.
Es la percepción que tienes – distorsionada o más cercana a la realidad- sobre tus capacidades, habilidades, críticas o halagos que recibas…
Esta diferencia de conceptos la explica muy bien Walter Riso.
Relación entre autoestima y amor propio
Con el tiempo he aprendido a relacionar conceptos y a reflexionar sobre ellos para pensar en profundidad. Estas son las conclusiones a las que he llegado, hasta el día de hoy.
Imagina un cuadrante, al estilo Matriz de Eisenhower, donde cruzamos los conceptos de amor propio y autoestima.
- El escenario ideal sería tener una alta autoestima-alto amor propio, un equilibrio entre el ser-hacer-tener, donde aflorarían la alegría, la confianza y un bienestar general.
- El peor escenario, puedes imaginarlo: una baja autoestima y un bajo amor propio. La desconfianza ante la vida y las relaciones sociales podría derivar en tristeza crónica, ansiedad o depresión clínica.
- Quizá estés en una situación que has conseguido valorar tu propio ser con alto amor propio pero baja autoestima. Puede que inviertas muchos esfuerzos y no consigas tus objetivos, generando frustración e inseguridad. No inseguridad sobre ti mismo, sino ante la vida. Cuidado, porque podrías caer en la desesperanza.
- Puede que tengas, sin saberlo, bajo amor propio y una autoestima inflada ante quienes te rodean. Quizá vean en ti arrogancia, narcisismo o un ego ensalzado que no te beneficia.
¿En qué cuadrante te ves tú ahora mismo?
Coméntame aquí debajo, estaré encantada de escucharte.