Cómo nos afecta la relación con nuestros objetos en casa

Esta situación pandémica que aún seguimos viviendo, iniciada mundialmente en 2019-20, nos ha hecho reflexionar sin duda, sobre nuestros espacios de casa.

Hay estadísticas que dicen que el número de reformas se ha disparado. Necesitamos estar cómodamente en casa, en las circunstancias actuales, donde pasamos muchas más horas que antes.

Necesitamos sentirnos bien. Es por ello que nos hemos puesto las pilas en poner orden en casa, prestando atención a la acumulación de objetos en nuestros espacios.

En la relación con una misma, me gusta iniciar las sesiones de coaching poniendo foco a que respondas sobre cómo es tu relación con tus objetos (sea en casa o en tu trabajo). Es una buena manera de comenzar a conectar contigo, de ir hacia dentro, si esto no lo habías hecho nunca antes.

Vivimos en un mundo material, este aspecto lo encuentro esencial y vital para empezar a comprometernos a iniciar un viaje introspectivo.

Me contactan nuevas clientas que están desconectadas a nivel emocional, por lo que esta es una gran vía para saber qué le despiertan o no ciertos objetos. Como suelo decir, comienzo desde lo tangible (desde lo material) para que puedas sumergirte hacia dentro. De afuera hacia dentro. Para que puedas conectar, finalmente, con que la percepción de nuestras experiencias es desde nuestro interior.

Es una amable manera de empezar a saber de qué te quieres rodear... Seguro que hay objetos en tu casa que te despiertan emociones agradables, neutras o desagradables.

En el proceso te irás haciendo preguntas de por qué guardas ciertas cosas, porque no practicas aquel hobbie o aquella arte culinaria que te dijiste un día. Es darte cuenta de cosas y a partir de ahí actuar. Porque en todo proceso de coaching hay acción.

Actuar para desapegarte de lo que no te gusta o no utilizas. Saber realmente de qué quieres rodearte en tu vida a nivel material.

En sucesivas sesiones se verá si hay apego a relaciones tóxicas, de creencias autolimitantes… En general, el fin es cuestionar aquellos aspectos que limitan el desarrollo de nuestra conciencia, etc.

Mi experiencia personal ante el reto lanzado en Instagram Stories

Desde el 7 de enero de este año hasta el 6 de febrero hemos podido deshacernos de 466 objetos tal como os invitaba aquí. Y sin ninguna expectativa íbamos diariamente soltando objetos. Sabíamos que teníamos un para qué de primeras, cada una escogía: para crear espacio, para eliminar objetos innecesarios, para acoger a una mascota, etc

La sorpresa es que durante el proceso llegábamos a otras conclusiones.

En mi caso, me he dado cuenta que aún guardaba objetos de mi relación de pareja de hace más de 20 años y que no me atreví a soltar en el momento de la ruptura.

Otro tema curioso es deshacerme de más de 10 cinturones, objeto que siempre he rechazado y del cual tengo algún vago recuerdo no especialmente agradable. Me he prometido no comprar más cinturones como accesorio en mi vestuario 🙂

Otra conclusión es que me he dado cuenta de la escasez de cosas que no tengo de algunas categorías a lo cual pondré remedio.

Un ejemplo de esto último es la ropa de deporte que tanto escasea en mi armario pero que si no dispongo de ella sé que no me pondré a hacer ejercicio.

Muchas veces hablamos de acumulación y acumulación y no nos paramos a pensar que a veces tenemos escasez, y no nos damos cuenta hasta que nos damos cuenta.

¿De qué tienes escasez tú? yo de salir, de actividad, de correr, de moverme, de bailar, de girar… de movimiento, esa es mi escasez y mi necesidad no cubierta ahora mismo.

Soltar me ha servido para…

Te he acompañado durante 31 días y cada día reflexionaba sobre ello. Aquí te recopilo todas las reflexiones que he sentido al tocar mis objetos, aquellos que se han quedado y aquellos otros que se han ido.

Día 1 – Soltar para desapegarme.

Día 2 – Simplificar para conectar conmigo.

Día 3 – Simplificar para que los objetos respiren.

Día 4 – Simplificar no es ser asceta.

Día 5 – Simplificar para saber qué no voy a comprar más.

Día 6 – Simplificar para valorar.

Día 7 – Simplificar para saber qué quiero.

Día 8 – Simplificar para entrenar la decisión.

Día 9 – Simplificar para quedarme con lo bello y útil.

Día 10 – Simplificar es dejar de tener miedo a no tener.

Día 11 – Simplificar cada día para ser consciente del instante, del ahora, del presente.

Día 12 – Simplificar es emocionarme.

Día 13 – Simplificar para cuidarme.

Día 14 – Simplificar para sentirme ligera.

Día 15 – Simplificar para encontrar otro para qué hago esto.

Día 16 – Simplificar para dar valor a las experiencias.

Día 17 – Simplificar es sencillo.

Día 18 – Simplificar es hacer reset.

Día 19 – Simplificar es aprender a usar las cosas.

Día 20 – Simplificar es utilizar otros sistemas.

Día 21 – Simplificar es saber guardar.

Día 22 – Simplificar es que recirculen las cosas.

Día 23 – Simplificar para conectar de nuevo con el ejercicio.

Día 24 – Simplificar para crear un espacio para relajarme.

Día 25 – Simplificar es enseñar a nuestros hijos cuando hay cierre de etapas.

Día 26 – Simplificar es reordenar mis intereses en la lectura.

Día 27 – Simplificar en una caja de herramientas es entender lo que es básico tener.

Día 28 – Simplificar es dejar de poseer porque puede que hayas cambiado tu manera de visionar contenidos.

Día 29 – Simplificar en el botiquín para recordar si tengo que hacer chequeos sobre mi salud.

Día 30 – Simplificar documentos es una gran manera de ver si tengo asuntos pendientes que resolver desde la iniciativa.

Día 31 – Simplificar sobre mis objetos de valor sentimental es poner orden en mis relaciones.

¿Te gustaría que te guiara en cómo desapegarte de tus objetos de casa a la par que pones orden en tu vida?

 

!Conseguir ser tú, recuperándote de tus heridas emocionales, tomando el control de tu vida y construir ese estilo de vida que va contigo de ahora en adelante!