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¿Tienes la sensación que a medida que cumples años, el tiempo pasa más rápido?

Aun siendo así, depende también del contexto en el que estemos y del momento vital que estemos pasando.

Einstein en su teoría de la relatividad, hacía alusión para entenderla, a la distinta sensación entre estar con una persona pasándolo bien durante un minuto y estar sentado, durante ese mismo tiempo, en una estufa caliente.

En el primer caso, ese minuto pasa volando y en el segundo caso parece que haya pasado mucho más tiempo.

Por eso es importante pensar que el paso del tiempo para cada persona puede ser diferente, relativo.

Por poner otro ejemplo, el paso del tiempo para una persona que está buscando trabajo con cierta de sensación de necesidad puede ser diferente al de otra persona que se presenta a ofertas de trabajo mientras está trabajando.

Dicen que el tiempo es oro… prefiero pensar en términos de que tomar conciencia del tiempo sirve, para deleitarnos en el momento presente, para conseguir de manera continuada ese estado de flujo del cual habla el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi.

Existen muchos momentos en los cuales nos sentimos bombardeados por la gran avalancha de información diaria. Ya sea por la que recibimos de manera pasiva (emails, whatsapp…) o por la que nos vamos encontrando mientras navegamos de manera activa por las autopistas de internet.

Son las plataformas de distracción masiva que conviven con nuestras sensaciones de no tener tiempo para hacer lo que nos gusta (momento de reflexión, respira este momento).

Time tracking

Una buena manera de empezar a saber qué es lo que estamos haciendo en el día a día, es autochequearnos con un gran ejercicio que es el Time Tracking (rastrear nuestro tiempo). Es un ejercicio de toma de conciencia con la realidad y no tener sensaciones, sino constataciones.

Se trata de autoobservarnos y ver qué hacemos en nuestro tiempo realmente. Y bien,  ¿cómo se hace?

Bien, tan sencillo como crearnos un archivo de Excel o si eres más analógico coge una libreta y lápiz y anota en cada hora qué haces realmente; anota el tiempo en minutos que te ha llevado hacer x tarea (por ejemplo: la revisión de mi email me ha llevado 20’) y así durante el resto del día desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.

Enseguida podemos ver si evitamos la tarea que tenemos entre manos acudiendo al móvil o navegando con el ordenador, entre otras distracciones.

De esta manera, viendo los resultados, tras unas semanas y analizando, veremos patrones de comportamiento y podremos soltar o dejar de hacer acciones que no nos aportan valor. Recuperamos así mucho tiempo que tendremos para proyectos, leer, descansar o ir al gimnasio tras detectar sorpresas que vemos en nuestro comportamiento. Te invito a que lo hagas y te sorprendas. Y es que los seres humanos nos contamos historias; este tema da para otro artículo de nuestro blog.

No solo recuperamos tiempo, sino que tenemos la posibilidad de mejorar nuestros propios procesos de trabajo uniendo tareas de la misma familia por bloques de tiempo. El tiempo nos cundirá más.

Huiremos, de manera indirecta, del multitasking, que es hacer varias cosas a la vez, y por tanto tener varios frentes abiertos; algo que nos puede frustrar si no vemos nuestro esfuerzo vinculado a resultados.

También, y no menos importante, este trackeo diario te permitirá, en momentos que crees que no estás avanzando en tus objetivos, a darte cuenta del camino hecho, echando un vistazo a todos tus movimientos!!

Respondiendo a la pregunta inicial ¿Para qué la gestión del tiempo? Para dejar de quejarnos por la falta de tiempo y pasar a tener una actitud proactiva, más realista y responsable.

¿Te gustaría conseguir una sesión de gestión del tiempo conmigo?

“Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo – Einstein”