Hace un tiempo, escribí sobre las llamadas telefónicas y su utilidad para resolver temas rápidos y evitar esos Whatsapp eternos o audios que parecen podcast.
Hoy, quiero compartir contigo, las desventajas del abuso de las llamadas telefónicas. En la mayoria de los casos, buscar el equilibrio y el término medio es garantia de éxito.

Cuándo poner límites para las llamadas telefónicas

Tengo que reconocer, en mi caso, que no me gustan las llamadas telefónicas. Pierdo información de la comunicación no verbal de la persona con quién hablo y, por tanto, prefiero el cara a cara, aunque soy consciente que no siempre se puede hacer de esta manera.

Las personas que somos de la Generación X y Baby Boomers prefieren hacer llamadas telefónicas y los que son Millennials y de la Generación Z (más jóvenes) prefieren la relación comunicativa a través de texto o audio asíncrono. Como has podido ver, existen excepciones, como es mi caso.

Esto se ha de tener muy en cuenta porque como has podido comprobar, las cosas cambian.

Un familiar mío, que tiene 20 años más, me dijo un día de manera rotunda que «se niega a mantener conversaciones por escrito y que ella llama cuando lo necesita, que vamos a perder lo más humano de nuestra especie que es hablar». Entiendo su punto de vista, respeto y lo tengo muy en cuenta.

Pero, creo, tanto a nivel personal como profesional que se han de poner unos acuerdos previos para mantener una llamada.

¿Vemos el otro lado del espejo?

Hoy en día, en general, tenemos entre el trabajo, (o trabajos) y las responsabilidades de la familia, el tiempo más que planificado y ocupado.

Una llamada telefónica, sin previo aviso, implica lo siguiente:

🔵 Interrumpimos a la otra persona y podemos distraerla de su flujo de concentración, si está trabajando, o de lo que esté haciendo en ese momento.

🔵 Si la llamada es de trabajo hay una falta de registro de la información por no quedar la información de manera escrita o porque la otra persona no tenga nada con qué apuntar en ese momento.

🔵 Puede que la persona tenga dificultades auditivas y si la pillamos en un entorno de mucho ruido (como el metro o en un supermerccado…) quizá no podrá entender toda la información.

Por tanto, a las personas que no nos gusta el teléfono, nos gusta lo siguiente:

✏️ Que se pueda negociar cuando mantener la llamada (como en el Teams).

✏️ Si podemos saber el tema, esto es la bomba.

✏️ Saber cuándo empieza la llamada y previsión de cuando acabará.

Con ello, conseguimos un cierto control de nuestro tiempo y preparar el escenario por ambas partes.

Estoy por patentar los enlaces de invitación de llamada telefónica, como los enlaces de videoconferencia Teams o Zoom.

¿Qué opinas de este melón que acabo de abrir? ¿Prefieres la comunicación síncrona (en tiempo real, en directo) o no te importa mantenerla de manera asíncrona (y que las diferentes partes respondan a su ritmo y cuándo pueden verdaderamente hacerlo)?