Antes de empezar a contarte, te invito a que observes atentamente la rueda del tiempo que he preparado y que verás a continuación:
¿Alguna vez te has sentido atrapada en la vorágine del tiempo, sin saber cómo priorizar tus actividades?”
Cuando hablamos del tiempo, en general, de la falta de tiempo, nos solemos referir a la carencia de tiempo personal, ¿verdad?
Y así es, el día tiene 24 horas y vamos haciendo como podemos: invirtiendo tiempo en uno o más trabajos, sosteniendo las necesidades de los hijxs pequeños o mayores, atendiendo la casa y las mil gestiones domésticas y escolares intangibles que no se ven… compartimentando nuestra mente en múltiples asuntos.
Pero, si yo ahora te pregunto, sabrías, en tu momento vital de hoy, ¿cuánto tiempo dedicas a la semana a los siguientes «quesitos» de tu vida?
- Tiempo de disfrute familiar (jugar juntos, aprender recetas de cocina,…).
- Tiempo de ocio individual (hobbies, simplemente no hacer nada….).
- Tiempo para tu desarrollo y crecimiento personal (asistir a talleres, suscribirte a newsletters de temas afines…).
- Tiempo para estar con tus amistades (tomando ese café prometido, paseando…)
- Tiempo para hacer ejercicio físico (caminar, correr, nadar…).
- Tiempo para revisar tus finanzas y reconocer tu estilo de gastos (revisando los gastos hormiga, cuantificar los ahorros del último semestre…).
- Tiempo de trabajo dentro y fuera de los fichajes formales (reconsiderar los horarios laborales si es posible, cuantificar los tiempos invertidos en la casa…).
- Tiempo de disfrute en pareja (hacer cosas de novios, buscar nuevas clases de baile…).
Es un ejercicio interesante para empezar a tomar decisiones y que tu rueda del tiempo ruede a la par que el tiempo cronológico con una cierta armonía.
Saber hacer las preguntas idóneas, profundizar en éstas y vislumbrar qué estás haciendo y qué no estas haciendo en tu vida y cómo te hacer sentir esa realidad, es lo más importante.
Y ¿ahora qué?
Como toda rueda, se necesita que sea homogénea en su forma para que ruede y vaya hacia adelante.
Tómalo como una reflexión para que, si bien no tienes por qué dedicar el mismo tiempo a todos los «quesitos», si puedes atender en mayor medida los prioritarios sin descuidar mínimamente el resto.
- ¿Necesitas poner foco en dedicar más tiempo a tu pareja, en la comunicación, en la negociación de nuevos acuerdos de convivencia?
- ¿Quizá poner más de energía y ratos con tu hijo que lleva un tiempo malhumorado para disfrutar más juntos?
- ¿Tienes suficiente con el tiempo de ocio personal? ¿realmente disfrutas en ese tiempo que has decidido dedicarte?
- ¿Estás en una crisis vital y quieres indagar y saber qué hay detrás de ella?
- ¿Precisas de una mayor compañía de tus amigas?
- ¿No te sientes bien físicamente y el cuerpo te pide a gritos que le prestes atención poniéndolo en marcha?
- ¿Necesitas ahorrar y quieres poner orden y pagar menos por todo lo que tienes contratado a día de hoy?
- ¿Pasas demasiado tiempo trabajando? ¿Bastaría con parar un poco una temporada para poner orden en varios puntos que has leído antes?
En mi caso, he tenido que reconsiderar los horarios laborales para invertir más tiempo en mi hija y en su etapa de adolescente, además de apostar por una alimentación casera que para mi es importante que haya en casa (aunque tenga que invertir tiempo en el súper, en el mercado, en cocinar y dejarlo todo limpio 🙂 ).
Cada persona, dependiendo de su momento, tendrá diferentes situaciones.
Empieza hoy. No esperes a que el tiempo sea perfecto; simplemente haz que tus prioridades lo sean.