Listas de tareas
🔵 Las listas, esas enumeraciones manuscritas o digitales que utilizamos para múltiples propósitos…
Nos encantan las listas, incluso pueden ser adictivas, aunque es importante saber para qué las utilizas y si te sirven para tu cometido.
En marzo de 2024 fui entrevistada por la periodista Gloria Marín de 3cat para hablar de las listas, de sus pros y de sus contras, junto con la psicóloga Anna Romeu. (Si la quieres leer en castellano te la dejo aquí debajo).
Entrevista en castellano
¿Haces listas de cosas pendientes? Como gestionarlas con éxito para que no te superen.
Organizar el día a día con listas puede ser una buena idea, pero existe el riesgo que nos acaben bloqueando y nos hagan sentir incapaces de llegar a todo.
GLÒRIA MARÍN *VILLANOVA Periodista de los Servicios Informativos de Cataluña 17/03/2024 – 07: 47h
Pueden ser de papel y escritas a mano, o dispuestas en cualquier aplicación del teléfono móvil.
Pueden llevar por título «Cosas para hacer» o anglicismos como el famoso «To do list», pero en cualquier caso van seguidas de tareas tan diversas como pedir hora al dermatólogo, empezar a planificar los vacaciones o buscar una mejor tarifa para la luz.
Nora de 43 años, tiene una hija y trabaja como maestra de Infantil. Siempre ha hecho listas porque dice que le ordenan la vida, su tiempo y el cerebro, pero también admite que «puedes caer a sobredimensionar todo lo que tienes que hacer y causarte angustia cuando no llegas a todo».
Cristina de 35, trabaja de administrativa y reconoce que empieza muchas listas que después olvida, y periódicamente se las va encontrando en los bolsillos de abrigos y bolsas de mano. Pero asegura: «El solo hecho de escribirlas ya me sirven de algo.
«La utilidad de hacer listas de tareas pendientes está fuera de duda, pero, como casi todo, tiene pros y contras.
Beneficios de hacer listas:
Nos ayudan a vaciar la mente, a organizarnos y a ser más productivos porque el hecho de tener por escrito lo que tenemos que hacer y cuándo lo tenemos que hacer nos aporta sensación de control y nos libra de tener que estar recordando constantemente lo que toca hacer cada día.
Y todavía más, hacer listas permite tener una visión general de todo lo que tenemos para hacer y darnos cuenta que quizás son demasiadas cosas. La coach de vida Yolanda López las define así: «Las listas son adictivas. Nos gustan porque son un primer paso para hacer tangible lo que todavía no lo es. Son la semilla de aquello que queremos conseguir».
Los riesgos de hacer listas, según alerta la psicóloga Anna Romeu, son que si no tenemos muy claras nuestras prioridades y las herramientas de que disponemos para conseguirlas podemos caer en lo que ella califica de listas infinitas, a menudo asociadas a personas con una personalidad obsesiva o que necesitan tenerlo todo bajo control.
Estas personas ponen en la lista todo aquello que querrían hacer, pero no son realistas, y sin quererlo caen en su misma trampa:
«Esto les puede llevar a la frustración al darse cuenta que nunca llegaran a poder cumplir todo lo que hay en la lista, y puede derivar a la desmotivación total: puesto que no pueden hacerlo todo».
Precisamente para evitar hacer «listas infinitas», el primer esfuerzo que hay que hacer es ser realista, ser conscientes de nuestros capacidades y limitaciones. Una vez hecha una primera lluvia de ideas, el siguiente paso pasa por agendar las tareas pendientes.
Aquí tanto la psicóloga como la coach están de acuerdo: se tiene que poner orden decidiendo qué es urgente y que no lo es tanto.
Anna Romeu propone seguir esta pauta:
► Tareas urgentes que solo puedes hacer tu: son los primeras a los cuales tienes que hacer un agujero a tu agenda, decidiendo el día y la hora concreta en que lo harás. Si ésto ya te llena un par o tres semanas, todo el resto de cosas las tienes que dejar en reposo.
► Tareas urgentes que no necesariamente tienes que hacer tu: los listas también tienen que servir para darnos cuenta que podamos y debemos delegar. Aquí también hay que decidir quién puede hacer estas gestiones y cuando queremos que las hagan.
► Tareas no urgentes que solo puedes hacer tu: los podemos ir repartiendo en los próximos meses del año. Esto nos tiene que dar el respiro que supone no tenerlas que hacer inmediatamente y a la vez tener la seguridad que no quedarán olvidadas porque están marcadas en la agenda.
► Tareas no urgentes que no necesariamente tienes que hacer tu: aquí también tienes que decidir quién quieres que las haga y cuando, a medio o largo plazo.
Y ¿cuándo en la lista aparece una tarea especialmente larga y difícil? En estos casos se aconseja dividirla en subtareas para hacer en varios días. De lo contrario, lo más probable es que nunca se encuentre el momento para empezar.
Sobre todo, es importante tachar las tareas que ya hemos hecho y dejarlas a la vista para visibilizar lo que hemos conseguido como explica López: «Es una recompensa para el cerebro. Hay investigaciones que hablan que en el momento de tachar segregamos dopamina.»
¿Las mujeres hacen más listas que los hombres? Según la psicóloga Anna Romeu, a menudo la necesidad de hacer listas es el resultado de llevar demasiada carga y «en general las mujeres llevan más carga mental y física, porque muchas todavía se ocupan de la organización familiar».
En cambio, cuando los hombres hacen listas acostumbran a estar relacionadas con su actividad profesional: «Si los hombres no ven la utilidad de hacer listas sobre su vida personal y familiar, es que quizás no llevan suficiente carga.»Las hagan las mujeres o los hombres, una posible conclusión seria que los listas, muy bien entendidas, pueden ayudarnos a conseguir hitos de una manera más relajada, pero mal gestionadas nos pueden añadir más estrés, frustración y sentimiento de culpa.
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