Quizá si oyes hablar por primera vez sobre el burnout, no sepas muy bien a qué se refiere y si puedes estar sufriéndolo.
En cambio, cuando decimos «estar quemado» ya te puede ir sonando un poco más por donde van los tiros.
Burnout, es ese estado de agotamiento mental, físico y emocional producido en un entorno laboral al cual se llega después de un tiempo donde ha primado mayormente el estrés.
El estrés laboral, es esa pandemia silenciosa que acompaña los tiempos que corren y que habría que sacar a la palestra con mayor contundencia. Y es que el binomio estrés & burnout representa uno de los factores más discapacitantes que existen por el número de bajas por enfermedad que produce o por la disminución de rendimiento y productividad mientras se está en activo.

Profesiones que sufren mayor estrés

Es conocido que las profesiones que sufren un mayor distrés (o un estrés crónico mantenido en el tiempo) son las que tratan, diariamente, directamente con otras personas.
El sector sanitario, el sector docente, trabajadores de servicios sociales son los que padecen un mayor estrés. Y es curioso porque son esas profesiones de las cuales esperamos una exquisita atención por el trato humano que conlleva.
¿O acaso no querríamos un trato empático de un profesional sanitario o recibir la comprensión y escucha activa de una trabajadora social…? si estas personas no están bien, el sistema no funciona.
Ellos han de estar bien para que podamos recibir un servicio adecuado.
Freudenberger, en los años 70, profundizó sobre el burnout y llegó a describir, de manera muy resumida, los siguientes síntomas:
  • Fatiga extrema.
  • Irritabilidad, ansiedad.
  • Dolor de cabeza o molestias gastrointestinales.

Un estrés crónico sostenido durante meses o años puede llevar a que somaticemos y enfermemos. Y es que el cuerpo humano aunque pueda tolerar ciertos niveles de estrés, está diseñado para que pueda volver al estado anterior a cuando empezó a sufrir estrés crónico (homeostasis) pero hemos de darnos cuenta cuando forzamos nuestra maquinaria para no llegar al límite.

 

Todo y así…

Podemos estar en otros sectores profesionales y fruto de la suma de x factores estar lidiando por este estado de burnout.

Vigila si estás:

  • Más desconcentrado.
  • Si sientes niebla mental.
  • Si has perdido la conexión real con los compañeros.
  • Si sientes desmotivación, poca ambición o interés y estás con bajo nivel de energía.
  • Si tienes alguna molestia física o sientes indicadores de ansiedad o depresión.

Por supuesto, ante casos así, hay que acudir a un profesional médico para que te atienda.

Siempre podrás, tras la recuperación acudir a otros profesionales que, como yo, puedan ayudarte con múltiples herramientas para gestionar el estrés y buscar conectar con nuevos proyectos a nivel personal o propósitos de vida, fuera del ámbito laboral, que te ayuden a compensar éste.

Ésto, si no es posible, de momento, un cambio profesional que todos deberíamos plantearnos al menos una vez en la vida, ¿no crees?