Quién me conoce, sabe que me apasiona el orden. Para crearlo, hay que aceptar que se pasa por la paradoja, de que en el proceso de ordenar se genera desorden y… SÍ, me encanta, en el fondo, encontrar ese momento eureka, de verlo todo claro y encontrar la solución a lo que va surgiendo.

 

No se trata de crear el orden perfecto, el de mírame y no me toques, no me gusta el orden, solo desde el punto de vista estético, el que se queda en la superficie sin más…

Se trata de crear balance entre orden y desorden desde el punto de vista de no llegar a los extremos, ya que éstos… nunca fueron buenos.

Cuando algo es nuevo para nosotras tenemos todos los sentidos en alerta, casi rozando el estrés o inmersos totalmente en él.

Huir, quedarse paralizado, mirar a otro lado, no te hace avanzar (dejemos el cerebro reptiliano para otros momentos); solo si aceptas que estás en un momento que te pide salir de tu zona de confort, podrás salir airosa con bastantes números.

Se trata de lidiar con el desorden que el momento te ha traído, durante un tiempo (recuerda que todo es temporal)…, RESPIRA; solo si aceptas que este momento crítico está aquí, podrás salir de él, pidiendo ayuda o con tus recursos. Para ello hace falta entrenar el músculo de la organización, sí!!

Puedes contar conmigo, como entrenadora del orden, ya que me apasiona visualizarlo y poder crearlo.

 

Al final, te darás cuenta que más que buscar afuera, puedes crear ese espacio propio, tu mundo, que hace que te sientas bien, en calma y en bienestar.

Mi misión es crear orden, ¿creamos juntas? Puedes conocer aquí, cómo empezó mi camino.