La ética de nuestros datos en la era de la Inteligencia Artificial

Este artículo nace de una reflexión profunda, tras analizar un podcast sobre el testamento digital y la gestión ética de los datos en la era digital: 
¿Te has parado a pensar por un momento, qué pasará con nuestros datos digitales dispersos en el mundo online?
Si dejamos constar nuestras contraseñas de correos, redes sociales… a nuestros familiares o conocidos en ese testamento, muchos secretos pueden desvelarse.
Este escenario abre un debate crucial sobre ética y responsabilidad en la gestión de datos digitales.
En fin, el tema de hoy es que más que nunca, nos exponemos por voluntad propia o porque nos suben a redes otras personas, con o sin permiso.
La privacidad, que antes tenía un margen amplio en la era pre-digital, hoy se reduce drásticamente con la hiperconectividad.
A nivel personal subimos fotos nuestras, de nuestros hijos, parejas… A nivel profesional, subimos nuestro curriculum a Linkedin u otros portales de empleo, exponiéndonos a que un algoritmo decida si somos aptos para el siguiente trabajo.

Big data de vidas humanas

Queremos proteger nuestros datos personales profesionales en internet, como te explicaba en el anterior punto.

La privacidad no solo se juega en el ámbito digital, sino también en nuestras interacciones cotidianas, ¿cómo garantizamos la confidencialidad en conversaciones personales y profesionales?

Es por ello que solemos acudir a terapia o espacios de mentoring/coaching, para no sentirnos juzgados o para explicar temas que creemos que no comprenden los demás.

Necesitamos acudir a entornos grupales terapeúticos seguros donde se hablen temas con la total confianza que no se disperse nuestra información.

Y aquí es cuando aplicamos la ética con nuestros datos. Porque en entornos de confianza podemos compartir nuestra privacidad, para hacerla algo más pública y romper ese muro asumiendo que mantendrán la confidencialidad. Es de esta manera que podemos controlar nuestras experiencias propias cuando las expresamos.

En el ámbito organizacional, el liderazgo ético es y será clave: no solo en la gestión de datos empresariales, sino también en la protección de la privacidad de los equipos.

La Inteligencia Artificial y la posibilidad de humanizarnos

Si bien, estamos inmersos en una era, en pañales, de la Inteligencia Artificial, cabe decir que este concepto ya se gestó en los años 50 del siglo pasado: John McCarthy desarrolló esta idea.

¿Nos acordamos de la llegada de los móviles? Recuerdo perfectamente, yo que soy de la Generación X, la reticencia inicial y como acabamos casi todos con un terminal en el bolsillo al cabo del tiempo.

Las posibilidades en medicina, en la educación, en el medio ambiente de la IA… son incuestionables. La tecnología debe ser una aliada en nuestra evolución, permitiéndonos enfocarnos más  en la humanización dentro de entornos personales y empresariales saludables.

Por otro lado, ¿cómo de protegidos estamos ante la IA?

El impacto de ésta es brutal y prueba de ello, si me permites que te cuente una anécdota personal, es que hace escasos días (estamos en junio de 2025) una clienta se puso en contacto conmigo porque su IA le recomendó mis servicios. El algoritmo me aportó trabajo, pero ¿cómo podemos maximizar la privacidad en nuestros datos personales?

🔵 Siguiendo el principio de minimización de entrega de nuestros datos. En futuros formularios online donde te pidan datos, rellena solo lo estrictamente necesario (obligatorio) y consulta antes si esa web si tienen una política de privacidad de datos.

🔵 Revisa los permisos de tus aplicaciones de móvil.

🔵 Cuidado cuando des tu número de DNI, u otros datos sensibles, en comercios, nunca sabes quién está en la cola.

🔵 Desactiva el rastreo de actividad en la configuración de tu móvil.

🔵 Pregunta cuando entregas fotocopias de tus documentos para qué fin son. Muchas administraciones ya utilizan la interoperabilidad o lo que es lo mismo, acceden a nuestros datos a través de bases de datos custodiadas por administraciones autonómicas, locales…

🔵 Si en tu tiempo libre, acudes a eventos y participas en sorteos, cuidado también cuando entregas el papel, ya que puede quedar olvidado éste o a la vista de otras personas.

Si algo no podrá hacer la inteligencia artificial es tocarnos nuestros valores y nuestra ética personal.

La IA puede optimizar procesos, pero la ética, y los valores personales, seguirán siendo un pilar esencial, clave en la construcción de empresas saludables y sostenibles y por ende, en humanizarnos, aún más, como personas.
Te dejo este artículo que escribí en su día sobre cómo comunicarte mejor a través de la IA. Y aquí te dejo, mis valores por si quieres consultarlos.
¿Qué opinas sobre ello?
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