Diferencias entre resignación, aceptación y adaptación.
¡Hoy me levanté con una duda existencial: la necesidad de profundizar en estos tres conceptos que conforman el título de este artículo. Tres enfoques que enfrentamos ante la vida.
Cuando llegamos a cierta edad, cuando te sientes que estás en la etapa madura, cuando empiezas a tener más claras las cosas, (o no), cuando has vivido ciertas situaciones que te han puesto al límite de tu equilibrio, puedes tomar uno de los siguientes caminos: el de la resignación, el de la aceptación o el de la adaptación.
Puede ser que tengas la sensación de niebla mental y de no verte en ninguna de éstas, puede ser que aún no te hayas posicionado…lo que si bien es claro es que si vives en la queja y en la idea que has perdido todos los trenes de la vida… puede que no te reconozcas en la resignación.
La resignación es aquella tendencia ante la vida de que no puedes hacer nada con las cartas que se te dieron para jugarla. Es sentir que te ha tocado vivir experiencias desagradables, no buscadas, pero con las que sigues sufriendo cada día. Es una sensación de muerte en vida, de resignarse hasta no se sabe cuándo. Es la creencia de una profecía que se alimenta día a día y que se va autocumpliendo. Es la inactividad y el bucle mental llevado a su máxima revolución. Sufrimiento regurgitado. Es dejarse vencer. En esencia es la guerrera autovencida.
Cuando comienza a haber una aceptación de esas vivencias es cuando se le mira a cara a cara para decir:»Hasta aquí, formas parte de mi pero no dejaré que decidas mi futuro por mi». Aún el sufrimiento pasado, hay una pulsión en hacer alguna cosa para llevarte a vivir nuevas experiencias. Es la transición. Es aceptar la realidad tal como es. Se pone fin al sufrimiento, aunque falta dar un paso más para comenzar a vivir en la adaptación. Es la guerrera que comienza a sacurdirse el polvo del camino.
Vivir en la adaptación
Muchas veces, tenemos distorsiones cognitivas y pensamos que lo malo solo le pasa a una.
Si en tu entorno tienes personas con las que mantienes una comunicación íntima verás que, quién más quién menos, tiene conflictos en algún ámbito de la vida y/o crisis (como una separación, una mala situación económica o una enfermedad crónica entre otras).
Darte cuenta que no estás sola, ayuda a abrir un poco más la mente para comprender que podemos echar mano de nuestro coraje y de los demás para salir del pozo.
Vivir en la adaptación, para mí, es acoger las posibilidades y oportunidades que tienes en ese momento, aprovecharlas y «usarlas» en beneficio propio.
Si sientes, por ejemplo, frustración por no poder trabajar al 100% en lo que te gusta, quizá puedas aprovechar la oportunidad que tienes en tu trabajo actual por cuenta ajena y ofrecer tu ayuda de alguna manera y aprovechar tu tiempo libre para pensar, reflexionar en mejorar tu producto o servicio.
Te aseguro que en la pulsión de la acción, dejas de sufrir, no puedes sentir dos emociones potentes al mismo tiempo, o sientes una o sientes otra. Y aunque un mal día lo tenga cualquiera, al día siguiente coges al toro por los cuernos (pobrecitos toros) y continúas avanzando de manera amable.
Aplícalo al ejemplo que estés viviendo, tú eliges, no te digo que tendrás un final feliz porque no lo sé, pero sí un proceso con mucho menos sufrimiento. Comienzas a ser una guerrera en acción.
En resumen, la resignación nos paraliza, la aceptación nos libera y la adaptación nos impulsa hacia el crecimiento. Elige sabiamente tu enfoque ante la vida
¿Dónde te encuentas ahora? ¿En qué fase te ves ahora mismo y dónde quieres estar?
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!Conseguir ser tú, recuperándote de tus heridas emocionales, tomando el control de tu vida y construir ese estilo de vida que va contigo de ahora en adelante!