Como portadora de espejos, así me autodenomino de manera metafórica en mis formaciones y sesiones individuales, hoy te traigo el concepto que acuñó Anna Codrea-Rado: dismorfia de productividad.
Observa bien la imagen que acompaño este artículo; realmente quédate con la imagen de la pieza de ajedrez que está en el espejo que mira a su observador, quien se ve pequeño cuando tendría que verse a la misma escala que su reflejo.
La palabra dismorfia de productividad alude a una percepción distorsionada de los propios resultados. Es un término relativamente nuevo.
Seguramente has oído hablar de la dismorfia corporal que viene a hablarnos de la incapacidad de verse el propio cuerpo de manera realista, con los problemas asociados que conlleva.
Cuidado, si sientes que no haces suficiente… siéntate, tenemos que hablar de la dismorfia de productividad.

Nuevos fenómenos psicológicos

En tiempos tan volátiles, rápidos, cambiantes, seguimos descubriendo nuevos fenómenos psicológicos como el que trato en este artículo.
El Colegio Oficial de Psicología de Catalunya (COPC) ya lo reconoce como tal y es interesante conocer este concepto y reconocerse si te está pasando.
En mi caso, que veo tanto por hacer, tanto por cambiar en este sistema político, social que nos ha tocado vivir, siento que puedo aportar muchísimo
Esa ansiedad por querer hacer, crear, mostrar… se convierte a veces en un pozo de insatisfacción cuando tienes que conciliar y asumir todo tipo de responsabilidades para pagar las facturas y lo que tu y yo, ciudadano de a pie, ya sabemos.
Sí, a veces transito en esta dismorfia de productividad, en un no mirar al retrovisor de tanto en tanto y ver todo el camino que estoy haciendo, nada fácil, sin padrinos, sin trampolines…
Y sí, si te cuento mi camino y me detuviera a hablarte de mi biografía, seguramente reconocerías mi dismorfia de productividad, la misma que a veces no veo en mí y sí veo claramente en otros que como yo transitamos en este mundo.

De todo se sale…

Como ese mantra que prodigo entre mis clientes, tanto si estás pasando por una experiencia agradable o desagradable, repite para ti estas palabras: «Esto también pasará…».

Y es que si sufres de dismorfia de productividad seguro que te sentirás cansado, ansioso, perfeccionista, autoexigente añade unas dosis de síndrome del impostor y ya tienes el cocktail molotov para sufrir durante horas mental y emocionalmente.

Apunta las siguientes ideas para escalar el pozo, sal de él y sacude tus heridas porque hay mundo más allá de este autosufrimiento:

🔵  Lleva un registro de todo lo que haces. No solo de tus tareas profesionales sino también de tus asuntos personales.

🔵 Agenda cada semana tu espacio retrovisor de 10 minutos. Solo te pido 10 minutos en tu semana de 10.080 minutos. Echa un vistazo a tu agenda o libreta o dispositivo digital y revive todo lo que has hecho en los últimos 7 días. A continuación, siente esa sensación de un trabajo bien hecho.

🔵 Cambia tu narrativa interna. Y es que tal como te hables influirá en tu estado anímico. Añade a tu enciclopedia mental las siguientes frases: «el descanso es productivo», «mi esfuerzo tiene valor aunque no consigo verlo ahora de manera clara…».

🔵  Una vez que has hecho este trabajo más introspectivo, mira hacia el exterior y reconoce los feedbacks de tu entorno. ¿Te admiran? ¿te sientes reconocido? Seguramente pasas por alto cuando te hacen un piropo hacia tu productividad…

¿Te apetece compartirme alguna idea más?

Ya sabes que comparto la idea de una productividad sana, tanto dentro del ámbito laboral como fuera de éste. Me encanta la eficiencia y me encanta disfrutar de la vida. Aquí no hay blancos ni negros, en el equilibrio encontramos la paz propia.